16 abril, 2010

Ipod.

Hace no mucho tiempo conocí a un tipo singular. Alto, lentes, jeans y pelo castaño. Un día se me acercó y comenzó a contarme, convencidísimo, que ese día iba a conocer al amor de su vida y requería de mi ayuda. El desgraciado era muy persuasivo y me convenció rápido, pues yo quería observar y conocer cómo era posible que supiera con tanta seguridad que ese día conocería al amor de su vida. Después de una descripción concisa, que no por eso fue breve, me dijo que necesitaba mi ipod. Lo primero que pensé no fue en sentir desconfianza porque el desdichado ya traía mi ipod en las manos. -Si fuera a correr ya lo abría hecho-. Me quedé ahí pasmado pensando en cómo comprobar su demencia. Ya que acababa de llegar un tipo a decirme que el amor de su vida le iba a preguntar algo relacionado con el ipod, luego empezarían a platicar del clima, luego caminarían un poco y ella caería enamorada por la elocuencia del tipo ese. En ese momento, seguía el sujeto parado frente a mi, viendo el ipod, pensando como usarlo, repasando sus dialogos. Yo, parado a su lado, estaba pensando que todo el asuntito era una señal, que, yo, por tener el ipod merecía encontrar al amor de mi vida, pero y ¿si de cualquier forma, quien fuera quien llegara a preguntarme sobre el ipod, siguiera siendo el amor de la vida del tipo ese? y si ¿sería posible que de yo tenerlo me preguntara a mi? y ¿de responder bien se enamoraría de mi?, como si fuera una clase de secreto develado al oido del sujeto ese por Dios. De pronto veo que el extraño me llama con la mano, yo me acerco, el me presenta a una chica hermosa de la que yo me podría enamorar cualquier día, me regresa el ipod y se van caminando como si hubieran esperado toda su vida para conocerse en ese momento a través de mi tonto ipod. Yo me quedo ahí parado, observando la escena de amor (para ellos). Desamor (para mi).

15 abril, 2010

La vida más bastarda.

(El título se lo da un amigo para presentar su propia vida,

yo le hubiera puesto algo como; Para Joél).


Él dice que es pura contradicción y entre las miles de cosas que hace, le gusta escupir para arriba, siempre para arriba y su propia saliva es la que lo cega, (a veces creo que no lo ha notado aún) pero es verdad, algo tiene su saliva y mientras no me escupa a mi, no me preocupo. Algo tiene su saliva. Algo tiene que cuando le cae en los ojos y entra a su torrente sanguineo se atrofia, es más, se resetea y muere miles de veces dentro de si, pero renace. Renace siempre sin olvidar, sin perdonar, sin dejar a un lado, renace sin esperar nada de si, sin esperar nada del mundo, sin detenerse un instante, renace y renace y renace y renace, siempre sin darse oportunidad a ser lo que sea que quiera, sólo porque puede, sólo porque si, sólo porque lo necesita. Porque necesita ser algo más de lo que hoy es. Lo veo en sus ojos, lo veo todos los días.


No estoy de acuerdo con que sea contradicción. Él, entre las miles de cosas que dice suele cooperarse con muchas sin sentido y no sé por qué las dice, no quiero entender la verdad, pero a veces lo dice demaciado convencido y eso es lo que me asusta. Algunas de sus míticas verborreas me frustran, otras veces me entristecen, otras me dan risa, otras las entiendo, otras no, otras son inteligentes, otras son cosas que sólo él en el mundo diría. ¿Cómo lo explico?.


. . .


Eres mi amigo y yo como amigo tuyo, puedo hacer miles de cosas que te favorescan, puedo hacer miles de cosas que te perjudiquen y esa será mi carga por siempre. Tú mi amigo, tienes por el contrario, otra carga y esa, es por hacer lo que tu quieras hacer de ti mismo y yo nunca seré el culpable de ello aunque me pese, me moleste o me duela, mucho, poco o nada. Yo no puedo hacer más que lo que hago, soy humano como tú, siento como tú. Pienso, como tú y hay miles de cosas que como humanos nos unen (dos ojos, dos manos, un corazón con sangre roja corriendo en el). Justo porque he llegado a mi tope te reitero mi amistad y mi compañía pero te niego mi complicidad a seguir propiciando nuestro mutuo envenenamiento. Ya basta de años de rencor contra ti mismo, que expresas con rencor al mundo, no lo odias yo lo sé. Te pesan miles de cosas como a mi, como a todos, pero por alguna razón para ti son más pesadas y tienes que hallar la forma y si no puedes solo, con ayuda. Ya basta de enterrarte los mismos vidrios en las mismas heridas, que a veces son cicatrices y otras veces llagas abiertas, pero son las mismas y los mismos, todos tenemos heridas pero por alguna razón las tuyas te atormentan y te carcomen el alma terriblemente. Lo veo, lo sé; sabes que lo sé, lo sabes y tú lo ves. Tienes que hallar la forma y no haz podido solo, requieres más ayuda. Especial ayuda. Ya basta de sentirte así, no es normal, nunca ha sido normal, nunca va a ser normal y hasta ahora no te haz podido quitar cosas de la cabeza, yo personalmente no sé cómo podrías, solo no lo haz hecho, con mis consejos no lo lograrás tampoco. Exige ayuda, exige apoyo, exige comprención. Tienes que ser valiente amigo mío, muy valiente pero mucho más, paciente. Tienes que enfrentarlo todo con nuevos ojos y renovadas ganas y no digo tienes porque yo diga que "tengas", sino porque tú me haz expresado que de verdad "tienes".


Ya basta hermano mío, sangre diferente de mi sangre; sí, piel diferente de mi piel; sí. Tú sabes que yo no soy perfecto, sabes que no soy el mejor en nada, sabes que también miento y también erro con singular constancia. Yo, lo acepto todo con pena, pero no con resignación. Yo soy nadie, es cierto y soy menos que alguien para decirte lo que te digo ahora. Tienes todo el derecho a llamarme entrometido, tienes todo el derecho a tirarme una bofetada y pedirme que te deje en paz. Yo tampoco soy tan bueno, tengo muchas culpas y mucho que cambiar de mi mismo, lo sé, lo acepto.

13 abril, 2010

7. DREAMING / Träumerei /

1. ¿Qué oigo?
2. ¿Qué siento?
3. ¿Quién toca?
1. Una pieza que al principio de la partitura dice "poco lento", es la séptima de las Scenes from Childhood de Schumann (*quién, como dato curioso, tenía personalidades múltiples -Raro. Muy raro.- y ambos componían. -Más raro.- **Ciertamente dejo el titulo en inglés porque su traducción al español me parece deficiente.)

2. Desde que inicia yo siento que es pura nostalgia por haber sido niño. Nostalgia de que las personas del mundo y lo que pasa en él, nos arrebata un día, sin más, la niñez. Una niñez que fue como despertar con la boca pegajosa por comer dulces antes de dormir y aún a hurtadillas, es como despertar con moretones en los brazos y raspones en los codos por el anterior día en el parque, es como llegar a la casa oliendo a pasto y tierra, a dulce y sol, a travesuras e ilusiones que hoy nos parecen disparatadas, sencillísimas, lejanas. Lejanas. Y uno no lo comprende hasta que no es niño y así derrotados lo anhelamos y lo olvidamos y lo negamos y ya no lo vivimos más y suspiramos y reímos por viejas travesuras y caminamos por los mismos parques que fueron escenario de viejas aventuras y lloramos risas y reímos tristezas y preocupaciones y riñas. Y vemos los viejos trofeos; canicas, trompos, muñecos pequeños de héroes de historieta, miles de coches "Llanta-Caliente", peluches de Tribi y discos del veracruzano, Gabilondo Soler, alguna vez conocido y alguna vez llamado Cri-Cri, quién también fue conocido alguna vez. Y tenemos trofeos corpóreos, cicatrices y tenemos recuerdos y nos tenemos a nosotros mismos para contar maravillosas hazañas de los amigos de la cuadra, con los amigos de la cuadra, para los amigos de la cuadra.

¿Qué pasó con la frustración por no llenar los álbumes Panini de Garfield o del mundial de fútbol?. ¿Qué pasó con los tazos de los Looney Toons y de Pokemón, dónde están, en qué basurero?. Viejas cosas, compañeras de nuestro pasado, cosas que no perduran porque están hechas para no perdurar más que en la memoria, en nuestra propia memoria, sin la memoria nada tendría sentido.

Me extraño a mi mismo siendo niño, seguro que mi santa madre no, porque solía ser un demonio, pero al fin y al cabo, niño. Yo fuí niño, hace no mucho tiempo. Lo fui.

3. Mi hermana, Gabriela, ella toca. Antes fuimos juntos a clases de piano; a la Casa de la Cultura. Éramos bien niños aún, ella seguía en el Mercedes y yo en la E.C.C. plantel Chulavista. Ella siguió, yo no. Ahora estudia música en la Escuela Nacional de la Universidad Nacional. Yo estudio Derecho en La Salle, así a secas. Ella toca el piano. Yo digo tocar la guitarra, aprendí viendo, imitando a quién sabía. Aprendí con unas insulsas notas que me enseñó mi hermana mayor, Patricia. Aprendí a base de cayos y tablaturas de canciones punk rock que aún me gustan. Aprendí con mis propias canciones que ahora, no recuerdo enteras.
Ella toca el piano justo y junto a mi, mientras yo escribo. Hacemos movimientos parecidos los míos tatúan letras en la pantalla, los de ella, liberan memorias de infancia a cada nota y ella cierra los ojos y yo parpadeo de vez en cuando y la veo con los ojos cerrados. Yo escribo mientras toca. Ella toca lo que yo escribo. Yo y ella. Hermana, sangre de mi sangre, piel de mi piel, corazón que late parecido, voz que es parecida, la mía más grave por naturaleza, la suya, aguda por naturaleza, de chiquita siempre estuvo ronca, pero así era su voz. Ella toca, yo toco, todos tocamos de alguna forma. Infinitas gracias.

06 abril, 2010

El Chevy Negro.

Salgo de mi casa a las 03:30 PM. Tomo la Av. Miguel Bernard hasta salir a Ticomán, más adelante me sacará a Insurgentes donde según mi plan default llegaría hasta el Centro Médico La Raza para tomar el Circuito Interior (ahora llamado Bicentenario, bah) y luego hasta la salida del Eje 4, Benjamín Franklin, donde se encuentra mi Universidad.


¡Tuve una sorpresa!. Cuando di la vuelta para salir hacia Insurgentes veo por el retrovisor que un Chevy Negro se enfila detrás de mi. No le doy importancia y sigo sobre la lateral de Insurgentes. Tomo el volante y lo giro hacia la izquierda para meterme a Insurgentes y justo en ese instante el Chevy Negro sale primero que yo y me rebasa -¡Desgraciado!- pienso y me muevo veloz para darle alcance al fugitivo. Para mi sorpresa, es bueno en el volante, se mueve suave y frena quedito, estoy atrás de él, sabe que lo persigo. En un momento antes de llegar a la salida de La Raza me abro hasta el carril de extrema izquierda, rebaso al coche que va en el del centro, tomo su carril y para ese entonces ya iba adelante del famoso Chevy Negro, de un jaloncito me le meto en frente justo debajo un puente y comienzo a frenar, no duro, quedito, sólo para hacerlo enojar.


¡Tuve otra sorpresa!. Miro por el retrovisor y mi contrincante es una mujer, usa lentes negros, tez clara (trigueña), una cola de caballo y su pelo es rubio. -¡Ja!- río en voz alta, la veo que comienza a querer rebasarme, pero me pego hacia a la izquierda sin darle permiso si quiera de pensarlo. Damos los dos la vuelta hacia la derecha y justo frente a nosotros El Centro Médico La Raza. Es sabido que el bendito semáforo dura segundos, así que ella es paciente y se queda detrás de mi. Yo me distraigo con el radio y cuando volteo hacia a adelante un limpiavidrios, sonriente, me limpia el parabrisas. -A la vuelta men- digo, -Sale-la-banda- dice él. Miro por el retrovisor y sigue ahí, avanzamos después de dos semáforos y sigue detrás de mi, no intenta nada, giramos a la izquierda luego a la derecha y llegamos a la lateral del Circuito Interior (Bicentenario, bah). Ya en el Circuito, de pronto, no la vi atrás de mi, me asusto porque según iba concentrado. La veo que se mete justo en frente de mi y comienza a frenar, justo como yo. -¡Ja!- pienso y como íbamos en el carril del centro tiro el volante a la derecha y por el carril de baja la rebasó sin problemas, me nota a su derecha y comienza a acelerar para metérseme. Ella tenía un coche enfrente y yo no, así que tuvo que frenar un poco, yo paso victorioso y riendo, ella se forma atrás de mi, muy cerca. Lamentablemente no tuvimos la oportunidad de seguir compitiendo porque desde la altura de Thiers hubo tráfico, ella siguió sonriente detrás de mi, se quitó los lentes de sol, yo solo para pavonearme hacia el coche de un lado para otro y la veía por el espejo lateral de la izquierda. Ella seguía ahí sonriente y de pronto noto que ya estoy por llegar a Benjamín, pongo la direccional a la izquierda y ella se mueve conmigo - No sé a dónde va, ¿iremos al mismo lado?- pienso. Ella sigue detrás, yo giro a la izquierda y ella sigue derecho. En un momento de desperación volteo ansioso y ella también, bajando la velocidad. Aprovecho para hacer como si me quitara el sombrero y sonrío, ella inclina un poco la cabeza y sonríe avanzando. -Hasta nunca- pienso.

05 abril, 2010

¿?

Sería lo que soy hoy una y otra vez, sin cansarme. Una y otra vez, sin cansarme. (como Nietzsche)

¿qué le sigue a la vida? ¿y si no estamos en el presente? ¿y si ya vivimos esto? ¿ y si este es mi cielo y, qué, si es mi infierno? ¿cuándo las almas se escapan al dormir que rayos es de ellas? ¿y si este no es el pasado, ni el presente, ni el futuro? ¿y si yo hago mi propio destino, cómo influyo en los demás destinos? ¿y si todos los días han sido el mismo día? ¿y si cada quién tiene un mundo único dónde todos los demás son otras partes de nosotros mismos? ¿y si vivimos en un sueño? ¿y si viviéramos para siempre, por qué no vivir para siempre? ¿y si tuviéramos alas? ¿qué nos espera mañana? ¿y si el tiempo va mucho más rápido de lo que creemos, de lo que sabemos, de lo que pensamos? ¿qué sucede con la existencia de lo insignificante? ¿qué pasa con lo que no notamos nunca? ¿por qué no lo notamos? ¿si el presente es un reflejo del pasado, este presente es el reflejo del futuro? ¿cuándo deja de ser presente? ¿cuánto dura? ¿cómo hablamos de él? ¿alcanzaremos al futuro? ¿qué tiene de especial el humano? ¿por qué es el único que construye casas y viste y calza y llora y ríe y baila y tiene libros y letras y parques? ¿qué está bien? ¿qué está mal? ¿qué sucede conmigo? ¿de qué me sirve sentir así, vivir así, andar así, soñar así? ¿ qué es realmente importante? ¿qué debo hacer? ¿a dónde debo ir? ¿con quién? ¿cómo explicas lo inexplicable, lo imperceptible, lo imposible? ¿quién le puso nombre a las cosas, a los sentimientos, a las personas? ¿quién vive y quién muere? ¿quién sigue? ¿quién soy? ¿cuánto he dicho? ¿qué hago? ¿qué sigue? ¿cuántas veces he pasado por aquí? ¿cómo se sabe, qué se sabé quién sabe? ¿cuándo se viene o se va? ¿qué me falta? ¿hacer el mismo camino mil veces te hace conocerlo? ¿por qué si se hace el camino una vez se debe hacer dos, tres o cuatro o más a veces? ¿de qué sirve un camino si hoy se llega a donde se quiere porque se quiere? ¿para qué sale el sol? ¿por qué giran los planetas? ¿por qué unos escribimos, otros lloran y otros sacan fotos o corren en el parque? ¿por qué otros no hacen nada? ¿cuánto he caminado? ¿cómo soy? ¿quién tiene? ¿quién hace lo que realmente quiere? ¿por qué lo quiere? ¿qué quiere? ¿y si no quiere?

¿por qué yo? ¿por qué tú?

¿quién? ¿qué? ¿cómo? ¿por qué? ¿cuándo? ¿dónde? ¿cuántos? ¿quieres? ¿puedes? ¿debes? ¿vas? ¿vienes? ¿entras? ¿sales? ¿arriba? ¿abajo? ¿si? ¿no? ¿verdad? ¿cierto? ¿falso? ¿sigues? ¿paras? ¿sobre? ¿bajo? ¿vive? ¿vives? ¿viví? ¿viviré? ¿viviendo? ¿vivimos? ¿viviría? ¿vivo? ¿tanto? ¿más? ¿menos? ¿tan poco? ¿mejor? ¿peor? ¿grande? ¿chico? ¿escoger? ¿no escoger? ¿ser? ¿estar? ¿tener? ¿dar? ¿morir? ¿muero? ¿morí? ¿moriré? ¿moriría? ¿muriendo? ¿morimos? ¿rápido? ¿lento? ¿constante? ¿conciente? ¿inconciente? ¿fijo? ¿suelto? ¿soy? ¿sólo? ¿acompañado? ¿así? ¿así no? ¿bello? ¿feo?

03 abril, 2010

Ávalon Club

Tengo una extraña sensación.

Es como un metal caliente al rojo entrando en agua,
(todo da vueltas, te distingo aún, quiero ir contigo aún,
quiero hablar aún, no puedo decirlo aún)

Es como cuando le rompes un espejo al coche.
Por ir muy rápido, todo se vuelve agresivo, un espanto.

(Camino mareado, como cerrando los ojos,
mi memoria me traiciona,
siento escalones por todos lados, no distingo, no recuerdo)

Es como cuando sueño que vuelo acompañado
-Yo te cargo, yo te llevo alto,
yo te tomo de la mano- dice mi personaje.
-Y si yo te suelto y caigo,
me rescatas- dice mi acompañante.

Por lo mientras no sueño, porque estoy en un antro, con luces, mesas bajitas, sillones bajitos, vasos, liquidos, hielos, cigarros aún, porque es el Estado de México, hombres, mujeres y música provocativa. Tengo una extraña sensación de gusto, de ganas, de diversión, de no perder el tiempo y se me fue, se me fue, se-me-fue. Dicha para todos, terminó bien (pero pudo ser mejor).

02 abril, 2010

Viene y va. (y va y viene)

Imagíname sentado frente a un ventana, tú decide la vista. Es temprano, son las 6:53 PM y a esta hora la tarde va muriendo lento. ¡La noche va a nacer!. Vi crecer la tarde, la vi juguetear entre nubes blancas y viento, la vi envejecer y casi morir. Ahora la tarde duerme y suspira dormida y sueña dormida y vive dormida y canta, baila, corre dormida. No va a despertar. Son las 6:56 PM, y ya casi, casi muere. No puedo hacer nada por ella y me siento triste, hoy jugué a ser divino con ella, la vi, la vi vivir su vida, ella no me compartió nada, porque no sabía que a veía, de haber sabido... La noche está a punto de nacer, la tarde de morir y el día ya está planeado. Corre el tiempo como riachuelo inquieto, corre como agua de riachuelo inquieto, corre como pez en agua de riachuelo inquieto, corre. Muere al fin mi bella tarde y yo sigo aquí, a las 7:00 PM, en mi ventana con vista escogida por ti, viendo nacer mi noche. Viendo nacer mi noche y no sabe lo que le espera. No sabe lo que le espera.

01 abril, 2010

Jíbaro blanco.

Estaba llegando del servicio de Jueves Santo. Me bajo del coche aún con los huaraches, el pantalón negro, camisa blanca y en la mano unos esquites de doce pesos con limón. Volteo hacia la esquina y veo un perrazo blanco sentado justo en medio de la calle, para como soy yo, le grito -¡quítate perro!-. El perro, por su lado, parece verme y mueve chistoso la cabeza, la hace hacia un lado, como si quisiera entender por qué le gritaría alguien eso. Me le quedo viendo y chiflo, el perro se pone de pié, chiflo de nuevo, para las orejas pero no se mueve. Comienzo a caminar intrigado, es un tremendo animal y ahora me acerco con el mismo paso pero con un poco de desconfianza que el perro percibe. Pongo las manos en la cintura para contrarrestar mi inseguridad y ahora quien retrocede es perro, es mi turno de inflar el pecho y alzar un poco la cabeza, el perro se sienta, abre la boca, saca la lengua y empieza a jadear, voltea la cabeza y yo victorioso me le paro enfrente y lo volteo a ver, sé por experiencia que si no te miran es que los intimidas, él no me miraba y seguía sentadito. La cabeza del perrazo me llegaba al ombligo, yo con mi 1.77 y el con sus aproximados 80 cm del piso a cruz. De nuevo le dije -¡Que te quites de en medio!- el perro como si fuera un soldado, se levantó, camino tres pasos y se subió a la banqueta, yo me quedé en medio de la calle con los brazos en la cintura hasta que un claxon y unas luces de una camioneta blanca me exigieron el paso. Me muevo rápido para dejar pasar a la camioneta, me subo a la banqueta y me paro al lado del perro, no quería voltearlo a ver por que sabía se iba a burlar de mi y en efecto, lo volteé a ver y el me veía, sacó la lengua y jadeo por unos instantes, luego se levantó y me dejó ahí, derrotado. En ese momento emprendí el camino de regreso a mi casa, llegué, tiré a la basura el vaso esquites (ya finalizados) y entré a casa, con una sonrisa burlona hacia mi mismo.