23 julio, 2010

La voces.

Estoy loco.

Me cuesta disimular cuando estoy en la escuela, hablan muy fuerte y me distraen. Cuando estoy en la calle, me llegan los gritos de diferentes lados, se ocultan entre voces de niños, camiones, bocinas, motos, chillidos, golpes... Y cuando duermo gritan en mis sueños, gritan toda la noche. Y no duermo, me distraigo con cosas indignas. Bebo muchos litros de agua, para si me quedo dormido, me despierten las ganas de ir al baño y no utilizo sábanas, ni cobertor, ni cobija, para que me despierte el frío. No uso almohada para despertar por incomodidad. Estoy loco.

-Para que te des una idea, a veces, hasta me cantan y son afinadas las desgraciadas, puede ser una y cantar a Joan Baez, así como puede un Oratorio de Haendel. Otras veces mi cabeza es un verdadero estadio. Cuando están aburridas, me cuentan cuentos y son hermosos, son variados unos parecen de Cortázar, otros, son como de Arriaga, otros son de la odiosa "Isabela Llende", otros de Ybag en Vietnám. Otras veces me arrullan. Otras, sólo relatan lo que ven. Lo que veo. Digo, no está bien.-

Siempre me preguntan, ya lo he oído tantas veces; -¿En qué colonia vive?, ¿dónde duerme?, ¿a qué escuela va?. ¿De qué color son sus ojos?, ¿cantará bonito? ¿A qué hora se levantó hoy?, ¿quieres llorar?- Siempre me preguntan cosas que no sé, cosas que no sabré. Siempre me preguntan de cosas que no vi, que no dije, que no hice, que no conozco. Mi vida es como ir al cine y ya estando sentado, y, después de media hora, cuando llega la mejor parte, alguien te tapa los ojos a la fuerza, los oídos, te tome de las manos y las meta en hielo, y ya, no ver, ya no oír, ya no. Sentir.

-Desde que recuerdo la locura ha sido un buen pretexto para no encajar. Siempre pienso, todos sufren por la muerte o el amor o lo que sea, pero yo sólo sufro cuando hay silencio. Nunca me ha molestado ser loco, lo que es incomodo, es que la gente llegue a esa conclusión por si misma, digo, por mera educación deberían preguntar, ¿no?-

03 julio, 2010

Otoño en inglés.

Ir tan alto, es una imprudencia.
¿Qué de verdad si somos humanos?
Sí, somos hermanos.
Humanos, dije. ¿Que si somos hu-ma-nos?
Somos tanto tiempo,
y tan humanos, que olvidamos como ser todo lo demás.
Somos la misma cosa con diferentes formas,
somos diferentes formas con la misma cosa.
Somos los mismos sentimientos,
somos la misma música,
somos la misma piel,
somos nosotros mismos.
Tropezar tan alto es coincidencia.
Somos otras versiones.
Versiones de humanos anteriores,
y vamos pensando lo mismo,
queriendo lo mismo,
soñando lo mismo.
Continuamos jugando lo mismo,
viviendo lo mismo,
siguiendo lo mismo,
fingiendo lo mismo,
creyendo lo mismo.
Somos la misma idea de humanos.
Nada ha cambiado hoy.
Tú y yo,
¿cómo podemos ser así de diferentes?.
¿cómo?
Ir tan alto es imprudencia.
Tropezar tan alto es coincidencia.
Caer tan rápido es consecuencia.
Terremoto humano.
Huracán humano.
Incendio, humano.

01 julio, 2010

Algo me lo dice.

Me lo dijo hace no tanto. Yo estaba sentado en una banca de un parque, leía el periódico y fumaba un Malboro rojo mientras hacía todo lo demás oía a Frank. Me levanto la solapa del saco porque el viento está fresco, en un revés el mismo aire fresco me mete el humo por la nariz, lo saco de un resoplido y le doy la vuelta a la hoja. Mis manos están frías, de pronto se me acerca una mujer, hermosa. Con un perfume discreto, con sus manos enfundadas en unos guantes blancos de una tela fina y brillosa, no me toca, se recarga en el brazo de la banca y dice con palabras tan suaves que si el viento soplara más fuerte se hubiera esfumado antes de llegar a mis oídos; -It's very clear, our love is here to stay-. Yo sin querer reírme, le calo los últimos milímetros de tabaco sin quemar, lo tomo con mis dedos; índice y pulgar, me levanto, tizno el cigarro contra un bote de basura metálico y lo lanzo dentro. La volteo a ver y le grito lo más fuerte que puedo -¡This is la vie en rose!-. Ella me ve horrorizada y se pregunta ¿qué sucede?, se me acerca, roza mi mano con las suya y me dice -And you appear in all your splendor-, comienza a avanzar hacia la calle del fondo, yo me quedo parado ahí y me pregunto ¿qué sucede?. La sigo, la tomo del hombro me acerco a su oreja y susurro -¿Edith Piaff?-, ella me voltea a ver y me dice -Frank Sinatra-. Me detengo en seco porque seguíamos caminando. La veo por última vez y le digo -¿The best is yet to come?-, ella ríe sonrojada y contesta -Non, je ne regrette rien-. Hasta luego y buen día.