Datos personales

11 octubre, 2014

¿Águila o Soy?

Todo el tiempo estoy queriendo estar en otro lado. Viajé varios cientos de kilómetros y me sentí en el mismo lugar, en el mismo lugar que estoy ahora. He caminado en la lluvia, he faltado en clases, he dormido en mi casa. He hecho cosas y he regresado al mismo lugar, una y otra vez, ¿por qué?.
. . .

Últimamente me pregunto si soy el mismo, es decir, si sigo siendo la misma persona y no sé. Pienso, la mayoría de las veces que sí, que he cambiado pero ¿qué no ha cambiado?. Otras veces pienso que soy un pequeño espejo que refleja cosas que otros vieron en mi pero también cosas que yo mismo vi, me siento bien con quién soy pero me doy cuenta de que no sé si sigo siendo yo mismo, si soy quién quiero ser o ninguna de ambas. La paradoja griega del hombre con mil máscaras, ese cuento del que se dice viene la palabra -personæ-, nunca me había hecho sentido hasta hoy y me siento completamente derrotado por haber caído en el cliché de preguntarme; ¿quién soy yo?.

La verdad es que no me acuerdo quién era yo antes. No recuerdo que tanto pensaba de niño, por ejemplo. ¿Qué pensaba de mi mismo entonces, cuál era la concepción que tenía de mi?. Esa continuidad, a fin de cuentas cuando se es uno mismo, no se nota ese pequeño giro, esa tuerca que se aprieta hasta que un buen día surge la pregunta; ¿y cómo llegué aquí?, ¿cuál fue el día en qué dejé de jugar y me senté a la mesa de los grandes?. ¿Dónde estaba yo mismo apuntando esa fecha y cómo me sentía al respecto?. Una pregunta más; ¿por qué perdemos esa capacidad de retrospectiva mental?.

Me parece una completa redondez ésta situación. Ese momento trillado donde entiendes una parte de la vida, una pequeña parte de tu propia existencia... en cada película y libro que odio está ese descubrimiento que determina el desenlace del personaje. ¡¿Ahora escribo y pienso como Paolo Coelho?! y vaya que odio lo que hace ese hombre.

El futuro me parecía emocionante, ahí quería estar, ahora me llama más la atención el presente; en conclusión bendita continuidad, parece que finalmente me he alcanzado a mi mismo. Me atrae esa parte azarosa del futuro, me gustan los volados, siendo ese el único juego (de azar) que me atrae justamente porque es completamente irrelevante el número que representa su valor. Águila o Sol, cruz o cara, head or tail.

A través de mi vida estuve preparado para muchas cosas, creo que más de las que me di cuenta. Las cosas cotidianas, pensaba yo, es lo único a lo que nos enfrentamos sin reflexión previa, todo lo demás ya lo tenemos pensado o lo hemos ido aceptando con el tiempo.

La única verdad que conozco es que todo cambia, por ende; la vida es cambiar. Nada nos prepara para eso, cada quién encuentra su rincón desde donde le llega el momento de enfrentarse a sí mismo, una batalla que en términos de la vida humana está presente en mi desde que yo recuerdo. Pienso en Dios; quisiera ponerme en frente de él y preguntarle cosas, tocarlo, ver su cara y que nadie me diga Tomás. Quisiera un abrazo de Dios, un buen abrazo del mismísimo Dios.

Como una mina sin haber sido descubierta, la felicidad está dentro de mi, mi felicidad pues... No la de todos, quien no la encuentra es porque no ha mirado bien dentro de si.

Soy esa persona que se equivoca, soy el que se cae, el que no llora nunca. Soy el hijo menor, el único hombre, el que no habla otro idioma más que inglés. Soy el que se enferma y el que se enoja. Yo soy el que no sale mucho, soy el que prefiere mirar, el que tiene una bella novia. Soy ese que se queja y que no quiere pararse en las mañanas. Soy el que no quiere escoger partido político. Soy yo, ¿lo recuerdas?.


Yo soy esa persona con máscaras y pintura sobre la cara.

29 mayo, 2014

Hoja blanca

Muchas veces en los últimos años me he enfrentado a las hojas blancas. Esa textura áspera y reseca, esa blancura altiva, celosa. Siento una ligera tristeza de recordar cuántas hojas blancas he tenido enfrente, ni siquiera un álamo tira tantas en otoño.

Antes pensaba que lo correcto era que estuvieran llenas de letras pero cuando las letras se escapan corriendo... Es difícil esa persecución, ese pequeño forcejeo, inútil y sobre todo cansado.

Pensé que nunca me iban a faltar ideas, hasta que me faltaron y aún entonces, pensaba que iban a volver.


. . .


Recuerdo que hace varios años decidí que iba a escribir sobre un momento que parecía especial. Estaba yo en un campo, el cielo azul, pasto amarillo pero sobre todo, un viento que soplaba constante, uno que podía jugar con los remolinos de polvo que se iban levantando. Sobre ese campo de suelo irregular, se levantaban también unos marcos rectangulares pintados de blanco. Pensé que ese era un buen momento y que escribiría de él como un recuerdo especial, la verdad es que no tenía nada de especial, salvo que yo lo escogí. Escogí ese donde estaba solo y nunca me ha vuelto a la mente escoger otro, sólo ese.

Me gusta no haberme visualizado de alguna manera más concreta, es decir, solo pensaba en que escribiría sobre ese momento. Me hubiera generado la expectativa de tener que cumplir un sueño más. Creo que en ese momento me gustó la idea por ser tan sencilla, no fui prejuicioso y me evité la pena de la desilusión.

De forma peculiar, en ese momento solo estaba seguro de una cosa que en el futuro escribiría.
. . .

Esa misma idea es la que utilicé para vencer a la ultima hoja blanca con la que me crucé y no era de álamo, era una de papel... Bueno, era una hoja de papel figurativa porque yo no escribo en papel de verdad y ciertamente el primer párrafo solo lo imaginé, lo resaltable es que en realidad si conozco el papel y que ese párrafo está medianamente bien escrito. 

Ésta es mi primer batalla ganada desde septiembre de 2012.

27 septiembre, 2012

El cielo

No voy a viajar por el mundo, el mundo viajará dentro de mi. Tendré buzos y exploradores en las cavernas más misteriosas de mi mente. Caminantes interiores, fotógrafos de mis mejores paisajes, taxonomístas mentales. 

No iré a lugares, ellos vendrán a mi y la gente a habitarlos. Turistas del mundo, navegantes de la psique y filósofos metafísicos serán huéspedes de mis pensamientos urbanos, de mis ciudades intelectuales, de mi geografía conceptual. Yo les crearé una casa con palabras, les daré alimentos y ellos podrán ser libres en mi.

No conoceré las maravillas del mundo, pues ellas estarán en mi, aunque en mis huéspedes. Las genialidades propias del ser humano, tecnología y ciencia de mi intelecto, matemática de mi razón, política de mi entendimiento.

Todo ésto cabe en mi blog, espacio dispuesto en pocos gigabytes, ignorado por millones y millones de otros seres humanos igual de dispuestos de ser habitados por aventureros literarios. Dispongo, como todos, de una mente que gusta de ser recorrida, criticada, de ser incomprendida, que genere dudas y ganas de identificarse con lo que los ojos reconocen escrito.

Éste pequeño recorrido que yo llamo Caleidoscope, es un universo. Es una especie de cielo que yo compongo poco a poco y cada día es más real gracias a que me introduces en tú mente, donde con un poco más de suerte, me volverás inmortal.

13 septiembre, 2012

-Tururú- Próxima estación...

En realidad a veces no me siento yo, especialmente en el metro, me convierto junto con otros en una bola de piel y pelo, que transpira, que respira, que sufre un poco por la presión, presión de  no tocar a las otras partes de nuestro cuerpo sin forma, sin tiempo, sin fin. Sufro al desmembrarme como en una fisión binaria, veo como se replica nuestro ADN, como se segregan los cromosomas y en una citosinesis baja un yo nuevecito del vagón del metro. Salir como recién nacido es lo más difícil, nuevo en el mundo y por primera vez en la estación, ¡si que debe ser complicado!.

Siempre veo a todos tan ocupados por ser ellos mismos. Unos en lectura colectiva con el periódico de algún incauto, otros con audífonos queriendo no estar en donde están, tan ajenos al metro como ellos mismos de si mismos, otros que solo piensan, otros que se quejan de estar parados o sentados o apretados o por el calórico y rico sauna natural, otros hablan con sus compañeros de lado a lado del tren, otros se empujan molestos, otros como columnas con la mano en el techo, otros viendo para todos lados tan interesados en los demás que arquean las cejas para mirar un poquito más.

En todo ese trance, deje de ser todo lo que fui para convertirme, un poco, en viajero de metro, en uno que aún estando ahí, juntísimo a otras cien personas, no quería (por no poder) estar en otro lado. Ningún otro viaje hubiera sido tan entero como ese, tan revelador y sencillo. Compartimos tantas cosas ahí que me es difícil bajarme, fuimos uno unos segundos, unos minutos nuestro destino, que siendo el mismo o no, sólo era convencernos de que somos una milésima más humanos, que podíamos oír lo que pensábamos como el no-yo que eramos, sin embargo me tengo que bajar derrotado por tener que volver a ser un yo en mi mismo. Y me bajo sin decir siquiera gracias o algo más inteligente.

30 mayo, 2012

Ego sum.

Cada día soy un poco de todos los ayer y comienzo a nacer como un mañana.
Soy lo que no soy hoy, pero soy todo lo que seré algún día.
Mi cabeza de joven pesa; porque "el mundo no me ha enseñado" nada aún.
Todavía no descubro la cuerda que me ata al suelo.
Nunca en mi vida ningún camino, que yo haya tomado me ha llevado a sentirme más libre.
Extraño a personas y sé nunca más nos cruzaremos, probablemente.

Existen preguntas constantes; 
haré lo que tenga que hacer.
Para revelarme.
Para vivir.
Para mí.
Para crecer.

Para ser.

Vivo en un lugar donde no hay tiempo para ser, donde no hay tiempo para decidir. Es ese mismo lugar vicioso donde todo es escoger, todo es rápido, todo es banal. Un lugar donde -descubro- que todo lo que me gusta en realidad es una distracción ociosa de otra distracción, de una cosa que era distracción y surge una cadena de infinita de distracciones donde lo que hago, sólo es un pretexto para hacerme sentir algo. Eso es lo que me puede -gustar- de las cosas, de las personas, de las situaciones, de mi vida. Comprendo que me apego a cosas y personas que me han hecho sentir, mi apego por ciertas cosas y personas no ha mutado con el tiempo, eso, muy dentro de mi crea una infinita tristeza porque no he podido dejar ir nada. En este lugar atesoro a todos, todo. Tengo un gran tesoro, sin embargo sé que muy pronto no lo podré llevar a todos lados. 

29 marzo, 2012

La Caza (Fragmento)

II

"Somos cuatro; Roma, que la hacía de cerrajero, Junio que es nuestros ojos, Veinte, que es nuestra conciencia y quién piensa siempre en frío, y yo; Voz, que organizo las salidas, las entradas, el transporte y preveo situaciones imprevistas."

Junio y yo vivíamos cerca desde niños y creo que nuestra afición a meternos a las casas empezó desde entonces. En aquellos tiempos ser niño era una ventaja porque la malicia se vincula con la edad y ciertamente no éramos malos, porque nunca nos ha gustado robar. Solíamos salir a la calle a jugar y vagar por nuestra colonia y las aledañas, donde teníamos amigos y lugares que nos gustaba visitar. En nuestra colonia hay muchos edificios de departamentos, así como condominios, pero también muchas casas normales y eso ara nuestra inspiración. Probablemente por esa razón y con el tiempo desarrollamos una afición a las azoteas de los edificios de departamentos, creo que estuvimos en todas las azoteas de los edificios de la zona. Ser niños era fácil, nadie te da importancia y los que te la dan no te consideran un peligro. Desde entonces las azoteas para mí en particular tienen una consideración enorme, me gustan mucho; son como jaulas sin rejas o barrotes, me recuerdan lo pequeño que soy y lo grande que es el mundo.

Hace meses comencé a trabajar en un despacho que está en el piso 14, de una colonia céntrica de la Ciudad de México. Es una experiencia nueva porque yo siempre viví en una casa de dos pisos y no estaba acostumbrado a los ruidos, a los olores, a la gente que pasa platicando o corriendo o que brinca en el piso de arriba. Pocas semanas me bastaron para comenzar a tener interés en la azotea y como el despacho está en el penúltimo piso, a la salida del elevador que lleva 40 años dando servicio, está una reja blanca y a través de ellas se pueden ver un medio piso y arriba sobre mí el otro piso, es decir dos zotehuelas como azotea. Cada zotehuela dividida por dos puertas negras una de frente a la escalera y la otra a la derecha. Hasta el día de ayer, esa reja siempre estuvo cerrada con llave.

Desde que llegué ayer, noté que estaba sin llave y como no tiene manija por fuera sólo se abre con otra llave, supe rápido como abrirla, vi a Roma hacerlo mil veces. Usé el cable del celular, lo metí en un cuadrito metálico de la reja agarrando los dos extremos que no están unidos y jalando hacia mí, abrí sin problemas la reja, sinceramente mi preocupación era que algún vecino me estuviera viendo por el rabillo de la puerta o por el ojal, así que me apresuré a meterme.
Al jalar la reja chocó con la lámpara del pasillo e hizo un ruidillo metálico, pero el techo estaba marcado con muescas de que así sucede cada que se abre la puerta y me sentí confiado. Comencé a subir las escalerillas y me percaté de pronto que esta situación era diferente, yo iba a trabajar así que traía puesto un blazer café y zapatos de vestir y mi mochila y el cable del celular aún en la mano, sinceramente no sentí miedo o ganas de irme, sentí adrenalina que tenía mucho sin sentir y me encantó.

Una de mis reglas para las incursiones que siempre necesitan de un plan, que virtualmente tenía pero por la experiencia de otras entradas que ya había hecho. Me sentí incómodo por llevar esas ropas sin embargo sólo guardé el cable en la mochila y seguí subiendo, vi una puerta con un vidrio roto, tenía un pestillo regular, pero con candado, así que sólo me asomé  y percibí, muy para mi sorpresa que las jaulas donde se supone que la gente cuelga su ropa para que se seque estaban todas vacías, algo que se me hizo increíble. Entré a la zotehuela de la izquierda, hace un poco de sol y el viento es fresco volteo para todos lados y veo unas caguamas vacías en el piso, lo cual me parece muy razonable, giro para el otro lado; nada. Salí de esa zotehuela y subí el medio piso restante, me encuentro con otras dos puertas en igual distribución, una  de frente y la otra a la izquierda, ambas con pestillos igualitos de las cuales veo que ninguna lo tiene puesto, me acerco y veo que una jaula, sobre su techo de reja, soporta una cantidad grande de ropa, creo que sin exagerar habría entre 10 y 20 kilos de ropa, de todos colores, de todos tamaños indistinta, era tanta que la reja se vencía hacia abajo y hacía como una cazuelita de reja. Eso, si se me hizo muy extraño, pero no lo relacioné con nada, de frente y con mucho interés vi una jaula que tenía paredes de lámina de metal y techo de lámina y lonas y tubos y... ¿Alfombra? No pensé en nada, más que en ver que había, no había hecho ruido y no escuchaba nada, así que jalé el pestillo que ya estaba jalado, sonreí y empujé la puerta que se abrió con un poco de dificultad, hizo un leve ruidillo y cedió como si fuera la puerta más limpia y aceitada de todas, caminé unos pasos, veo de lado la jaula con ropa en el techo y me detengo en seco para ver que la puerta está abierta y tiene como una cortina hippie de maderitas... Creo que alguien vive ahí y entonces si me sentí completamente inseguro de qué hacer, porque no me esperaba eso, para nada. En como tres segundos, pensé que si quiero ver lo hay ahí, así que doy otro paso y arriba de ese edificio parecía que era el único en el mundo, ni los coches suenan, ni gante sólo la jaula, los pisos rojos impermeabilizados y yo. Tengo cierto miedo de asomarme y ver a alguien porque no tengo excusa para entrar ahí, como trabajo en ese edificio no tengo llave para la azotea y creo que nadie tiene, porque no se usa, sólo de alguien que viviera ahí. No me asome por miedoso y me regresé por donde vine sin cerrar la puerta, bajé medio piso, bajé el otro medio y veo que hay huellas en el piso terregoso, alcanzo a distinguir que no son muy grandes lo que me da alivio y que son de unos tenis Vans, clásicos con como ¿octágonos? pegaditos. No me preocupo más, abro la reja del piso, pega con la lámpara, la cierro y pido el elevador.

Cuando llego abajo aún no pienso nada porque fue una entrada limpia y me felicito mentalmente por no haberme arriesgado, iba sólo. No tenía a Junio para ser mis ojos, ni un Escondite, sólo las ganas de ver y nunca había pensado que resultara tan interesante. Pido mi coche y me voy, pasó un día y miré que sigue sin llave la reja, planeo volver a mirar dentro; sí.

26 septiembre, 2011

Formatur cæli



Quiero cerrar mis ojos y verte. Que seas la constante de mis parpadeos y mis sueños, quiero tenerte enteramente en mi cabeza, de punta a pie. Recordar cada acertijo de piel que tu cuerpo esconde, cada milímetro de pu belleza lo quiero puesta completamente en mi.



. . .


Que no me separo de ti porque eres tan valiente que me sacas de mi cama cada noche para que esté contigo, lejos del tiempo que nos apura y que se agota. Tú eres mi viaje más alto, el más certero. Esperado. Eres la dueña de un cielo y ahí, dentro de ti, yo vuelo con tanta confianza y cariño. Me dejo acariciar por tu viento y tengo tantas ganas de vivirte en picadas y volteretas. También eres el azul de ese cielo, más cuando se pone anaranjado o violeta y se va el sol. Eres mis ganas de viaje y de paraje.


Por eso, soy tan tuyo; como las aves son del cielo.

Tienes mi pensamiento dándote vueltas; tantas como las veces que reafirmo quererte al día.


. . .


Ahora mismo quiero sentir tu piel en mi mano. Quiero que me pongas muchas miradas de ojos cafés, pero lo que más quiero es tiempo para gastármelo contigo.

13 septiembre, 2011

¡Vive México!

Leo por todos lados que no debe existir más el orgullo mexicano y me entristece, porque no sólo debe existir, debe arder en nuestro pecho más fuerte que nunca.



Lo que parece, en México, es que ninguna situación es lo suficientemente importante como para lograr unirnos. Lo que le falta a México, es eso. Si el máximo festejo de orgullo mexicano por conmemorar la -unión- de dos mundos, de varias razas, de dos religiones, de millones de ideas... Toda la historia podrá posicionarnos en ventaja o desventaja, en desarrollo o subdesarrollo, en primer o tercer mundo, en vencidos o vencedores, pero ¡hoy somos más!. Somos el resultado de todo lo bueno y lo malo en que el transcurso y devenir histórico nos han encauzado. Cierto, pero no podemos olvidar que la permanencia en este estado de -ser- nos eleva, no al -deber ser- como ideal utópico, sino, a la constante oportunidad real y verificable de -ser más- desde el punto de vista de la interioridad e individualidad de la persona, donde, sólo -ser- no alcance ya para llenar la cabeza y corazón, el hartazgo de -ser-. Ya no llena ser el mexicano indiferente, eso es lo que ya no es tolerable. La violencia y otros males, se han alimentado, no de tolerancia, sino de la indiferencia que directa o indirectamente la sociedad le manifestó. Y aquí, es cuando cobra relevancia la unidad que yo defiendo, ¿por qué no podríamos -ser más- abiertos a aceptar el mal que esta indiferencia nos causa?, ¿por qué no podríamos -ser más- responsables de nuestras acciones y hasta de nuestras omisiones?.

Lo que yo defiendo es todo lo bueno que hay en nosotros, lejos de culpar a los gobernantes y "querer dejarlos solos" ¿por qué no queremos ser más humanos? ¿Más unidos?. ¿Más mexicanos?.


¡Ya basta!. Si, ya basta no de echar culpas... Ya basta de no ser responsables. Ya basta de no ser auténticos... Ya basta de no aceptar nuestros errores. ¡Ya basta de no querer mejorar!. Eso si duele, eso si hiere en el alma.


Más que un atentado al casino; duele no poder estar unidos.

22 julio, 2011

V.g.

De pronto, un día, las verdaderas pasiones, viejas o nuevas; te asaltan, te sacan los ojos y con la recien impuesta percepción ciega, emprendes un camino hacia donde nunca esperaste pero siempre quisiste.

06 mayo, 2011

Hoy no

Tengo borradores con fechas de otros días. Yo, y todos, siempre escribimos en -hoy-, es lo natural, me aturrdían las fechas y el tiempo, más un sentimiento de abandono bloggero. Ya con los dedos al rojo vivo y olvidandome de aquello que antes me detuvo sin razón, nos pondré al corriente pronto, vengandome del abandono y el tiempo.

01 abril, 2011

Carretera

-Mi hija es una mujer que vale la pena, Caro. Te digo, lo que pasa, es que el muchacho con el que sale no da el ancho... Ella tendrá que verlo algún día.-


-Pues si, no te preocupes Dulce, las cosas pasan por algo, además, ni que Sadi fuera a casarse con él.-


-¡No mujer, ni lo digas!- Dulce, mi mamá, muy seria, replica sin perder tiempo y su amiga Caro, que rie por lo bajo y le palmea la espalda.


. . .


Yo como mujer sé que hay cosas que no se aceptan aún ahora pero, sinceramente, hay reglas que estoy dispuesta a romper. Marco no es el hombre más brillante pero tiene cualidades que mis padres no pueden comprender y yo, yo soy igual que él.


-¿No te gustaría estar muy lejos de aquí, Sadi?- me dice Marco, con un tono de seguridad.


-Tan lejos como quieras pero cerca de ti- respondo, tomo su mano y la pongo sobre mi pecho para que apropósito sienta mi corazón latir. Él toma mi mano, la mete bajo su playera y la pone sobre su corazón. Lo siento latir al rojo vivo en toda mi palma.


-Vámonos hoy- le susurro al oído y lo recorren miles de escalofríos. Y comienzo a jugar con sus chinos, los tomo y los jalo, como si tuvieran la intención de ya no ser chinos. Él me hace sentir contenta, me alegra el corazón.


-Hoy, ¿así de pronto?- me contesta y se rie hasta que nota que ahora quien habla en serio soy yo. No le digo nada pero me siento segura, quiero irme a cualquier lugar donde nadie nos conozca. Un lugar donde seamos libres de ser uno para el otro. Marco se queda callado y asiente con la cabeza, no piensa en nada lo sé. Mete la mano en su pantalón y me da las llaves de su camioneta, una Jeep negra. Yo en ese momento no sabía que también me estaba entregando las llaves de su destino.


-Vámonos, a ver si muy brava- me dice mirándome a los ojos, tomando mi mejilla y dándome un beso.


Yo me levanto, lo tomo de la mano y nunca me sentí más valiente y tranquila, yo tampoco estaba pensando en nada y él lo sabía. No había nada en que pensar, nos subimos a la camioneta.


Marco manejó hasta una gasolinera y le llenó el tanque. Yo, saqué la Guía Roji y puse mi dedo en un mapa que pille primero, cayó en un pueblito de Guanajuato y hacía allá vamos.


-¿Puebla?. ¿Qué hay en Puebla, Sadi?- pregunta Marco, con un poco de tedio.


-Fue la suerte la que decidió, pudo haber caído en Tizayúca...- digo yo, con un poco de risa entre palabra y palabra.


-Es la misma cosa, en realidad no existe ninguno de los dos lugares, son un capricho en el mapa. Pero, ¡ahí vamos!- dice él un poco más animado.


Las carreteras siempre me habían parecido tristes. No sé, me dan un sentimiento encontrado, por un lado las ganas de salir y por el otro, ganas de volver a casa. Y en realidad me gustan las carreteras, en especial esos tramos en los que el único recuerdo humano es la misma carretera, todo parece intacto, todo se ve tan simple.


-Oye, ¿imaginaste alguna vez ir a San Pedro Cholula?, seguro que te morías por ir e inventaste eso del dedo- dice Marco riendo. Yo le hago una mueca, él estira su mano derecha y de un empujón me avienta la cabeza hacía el respaldo. Lo veo sonreir sin quitar los ojos del camino.


La mitad del camino estuve viéndolo sin que se diera cuenta, placer extraño. Sus ojos raros y sus chinos harían cruzar la calle a quien lo tuviera enfrente pero eso era como un escudo. Yo lo veía diferente. Mi mamá tenía un cuentito para explicar a Marco; -el perfume caro en frasco de Gerber- y alargaba las erres en la palabra Gerberrrrr, -indudablemente parecerán miados-, poniendo el punto final asintiendo con la cabeza una sola vez. A mí me daba mucha risa, era de sus mejores actuaciones. Mi madre siendo una señora copetuda nunca hubiera entendido. A mi nunca me faltó nada pero podía ver más allá de su simple aspecto. El corazón de Marco era tremendamente grande y luminoso. Seguro que lo que más le molestaba a mi mamá era el hecho de que no me afectaran sus comentarios, siempre me parecieron graciosos.


-¡Mira los volcanes!- gritó Marco, despertándome. Yo volteo y el día más despejado no pudo ser, por un lado el Izta, del otro el Pópo.


-¡Nunca los vi tan bonitos Marco!- digo emocionada -párate para tomar unas fotos, ándale-


-¿Aquí? ¿Así? ¿Ya?- dice Marco extrañado pero listo a pararse.



Me bajo yo primero del coche, estacionado al lado de la carretera y pienso que es chistoso porque no estoy acostumbrada a ver los volcanes del otro lado. El Izta a la derecha y el Popo la izquierda, a veces nos acostumbramos a ver el mundo estático...


Marco me toma de los hombros y camina de tras de mi, con la cabeza entre sus brazos, viendo al piso. Nos sentamos en una piedrota con los volcanes de frente, los dos nevados casi hasta la mitad.


-Quédate así, no te muevas- le digo a Marco y se mueve entre sonrisas. Luego él se levanta y me abraza, me toma de la mano y caminamos a la camioneta.



Seguimos la carretera, callados, el radio prendido. De repente tarareamos cachos de canciones, la tarde pasó muy tranquila.


. . .



Al abrir los ojos unas luces me lastiman y un ruido agudísimo que ensordece todo lo demás, es lo único que percibo, no sé que pasó, no recuerdo. Me siento hinchada de la cara y poco a poco la cabeza me revienta de dolor. Intento moverme para ver que pasa, pero agujas al rojo vivo se insertan en mi espalda y lagrimas salen de mi ojos. Las luces de la camioneta me dan directo y alcanzo a ver a Marco en el volante pero no se mueve.



La camioneta volteada y Marco ahí con ella, lleno de sangre, creo que lo oigo respirar. Me explota la cabeza, no puedo pensar en nada, estoy en blanco, no entiendo.


-¡Marco!- grito entre dolor y desesperación y no me contesta. Muevo mi brazo izquierdo hacia él pero no lo alcanzo, está muy lejos.


-¡Marco, despierta!- y no hay nada cerca, nadie cerca.


Comienzo a oí un ruido de coches, es como un camión. -¡Aquí, ayuda!- digo casi entre suspiros.


Volteo de nuevo a Marco y lo veo moverse, está tosiendo.



-¡Marco, no te muevas, ya viene alguien!- murmuro y siento que mis piernas se duermen junto con un dolor insoportable, como si me jalaran las piernas y se fueran a desprender de mi cuerpo. Mi cara está llena de lagrimas y sangre, no distingo bien ahora pero ya veo más luces que se acercan.


Es un camión, de pronto lo pierdo de vista y cierro los ojos, estoy cansada aun oigo a Marco respirar.


Abro los ojos porque escucho al camión cerca pero la maquina del motor está haciendo ruidos fuertes, muchos ruidos. Rechinan las llantas del camión y no entiendo porque tanto alboroto, el ruido se hace aún más fuerte y el camión no se detiene.


Volteo a ver a Marco que abre los ojos y me ve... No se va a detener el camión.


Casi entre flashes veo como el tráiler choca con la camioneta y ambos salen disparados hacia un lugar que yo no veo.


No veo, no quiero cerrar mis ojos, no quiero dejar de sentir. Ya no me duele, de nuevo el sonido agudo que me aparta de todo lo demás. No quiero cerrar los ojos.



. . .


-Sadi, despierta... Soy Marco- me dice al oído. Abro los ojos y de nuevo la luz me hastiaba pero es una luz diferente.

30 marzo, 2011

Furtum

Le robe de los labios a Gina una idea que me regresó a este mundo del palabrerío, en el sentido llano y liso, de la palabra; palabrerío. Esque me impresiona que estuve buscando por meses qué escribir y veía en los lugares más equivocados, muy fuera de mi. Hasta que pude recordar que todo esto lo traigo dentro, todo esto. O ta vez, sólo me faltaba saturarme de TODO para seguir con esto, presiento que se vienen cosas increibles de contar. Que gusto estar de vuelta.

11 enero, 2011

Tempus Fugit

Ahora no es tan difícil, porfin, que puedo ver en retrospectiva, me rio de mi mismo, por tratar más de 10 meses de -escribiralgomuybueno-.



Me doy cuenta que -escribir- era en lo único que no debía pensar. Sí me desesperé de no poder poner dos lineas por meses, ahora pongo entradas en reversa y lo nuevo es viejo. Y sigo feliz por estar aquí.








"Se me había detenido el tiempo, Gin."

25 diciembre, 2010

Capút

Una derrota más. Se escapan las palabras, se niegan a salir por mis labios. Se niegan a llenar la pantalla de Caleidoscope.

01 diciembre, 2010

Et vidit Deus quòd esset bonum

Siento todo, desde la silla en donde me siento hasta frío. Y también la luz que entra por mis ojos, mis dedos en las teclas, la tela del suéter sobre mi piel, mis labios resecos, el tic-tac del reloj, comezón en mi pie, hasta siento mis uñas crecer. Mi oreja está caliente, retumba mi corazón y mi lengua toca mi diente, alzo una ceja, me pica la cabeza y una mancha en mi lente izquierdo que me impide ver. Me duelen mis brazos, me molestan los hombros y comezón en mi muslo, mi saliva sabe a pasta de dientes y rugen mis tripas.
Soy todo, desde tristeza a felicidad, excitación, pasión, vergüenza, cansancio, ilusión, melancolía, frustración y sed, lujuria, confianza, decepción, flojera e impotencia. Siento nervios, dolor y risa y tedio, locura, miedo, diversión, confianza, sueño, calor, euforia, orgullo, hambre, simpatía, deseo, temor. Hasta siento gusto y me parece muy bien, me da el doble de gusto.

21 noviembre, 2010

Clepsidra

Quiero dejar mis manos quietas y que mis ojos sean mis nuevas manos.
No moverme y sentirte entre miradas. Llorar para mí y que seas mi alivio.
Dejaré de caminar para que mis nuevas piernas sea mi corazón.
Quedarme quieto y abrazarte entre latidos. Reír para ti y que seamos la perdición.

Cerraré la boca para que mi mente sea mis nuevos labios.
Estaré tranquilo para fugarme en silencio. Voy a desaparecer para nosotros, yo seré tu tormento.

17 noviembre, 2010

Gasolina

A eso de las 12:20PM salía de mi casa, me subo al coche, bajo las ventanas. Arranco, llego a la esquina volteo hacia la izquierda y veo que no vienen coches, así que acelero y de pronto, ya con el volante girado hacia la derecha, una sombra negra y redonda se cruza frente a mí y la impacto de lado. Veo por el espejo lateral izquierdo como una extraña motocicleta de tres llantas se ladea y sus ocupantes salen volando, uno vestido de negro y otro de blanco. Me detengo a escasos 20 metros y me bajo corriendo, veo que uno de los tripulantes, el de playera blanca, se levanta y el otro, de playera negra, está debajo de la moto con una pierna atorada. Ambos tenían un aspecto de motociclistas, el de negro con barba de chivo, el de blanco con tatuajes. El de negro más grande que el de blanco y el de blanco más chico que yo; lo primero que pensé fue que cuando se pararn me iban a reventar, pero ya estaba ahí. Pronto levanto la moto tomándola del manubrio, me ayuda un transeúnte, el de playera blanca, levanta al de camisa negra cargandolo y mientras todo eso pasa el tapón del tanque de gasolina se cae y empieza una cascada del derivado de petróleo. Mientras yo y el otro levantábamos la moto, el de camisa negra me dice -Soy discapacitado, mano- a lo que yo no contesto nada. El de playera blanca lo acomoda en el asiento y yo me quedo ahí parado, mojandome en gasolina y preguntando si -¿está bien?-. Él dice que sí, se levanta la manga, descubre un brazo lleno de tatuajes y en el codo un raspón típico de una caída de moto. -Tienes que fijarte para los dos lados antes de salir- y yo le digo que tiene que -usar el sentido de las calles-. Me dice que le dé -Un cincuentón para mi brazo o ya como va; un cien-. Yo saco mi cartera, veo que tengo un billete de 20 y uno de 200 así que le digo -Sólo tengo 30, si quieres te los doy- él me dice que si, que -De menos para una venda para su brazo-, se los paso, me volteo y me voy. Todo quedó en un raspón y 30 pesos. (A eso, en la ciudad de México, se le llama suerte). Me subo al coche, arranco y apesto a gasolina. Todo el día y lo digo con pesar, lamento mucho su herida, pero que apestoso recordatorio tendré.

29 octubre, 2010

Cuatro temas.

I. Hasta que me venza el sueño o le pierda el miedo al tiempo.
No quiero dormir.
Tengo miedo de intentarlo.

Miedo a no poder cerrar los ojos
ó
terror por no querer abrirlos.

Quiero dormir cansado, sin darme cuenta,
sin saber que hago.

Y soñarte, con diferentes caras,
dándome cuenta que eres muchas mujeres en una.

II. Hasta que me venza el miedo o le gane al dolor.
Tengo sueños recurrentes,
a veces imposibles,
otras irrecordables.

Pega soñar mentiras,
vivir el duelo de lo que no es,
encontrar una pared donde hubo alegrías.

Todo nos estuvo esperando
tal y como lo dejamos
al cerrar los ojos.

III. Hasta que me caiga de hambre o el ayuno sea de diario.
No me venzan las tentaciones,
que sean más fuertes mis oraciones,
que en ellas, siempre te pida más dones
para alabarte y servirte con mis acciones.

Concédeme la visión para escoger el bien
y la gracia de siempre serte fiel.

Concédeme la justicia que merezco,
que se haga tu voluntad
y eso será lo que más agradezco.

IV. Hasta perder la cordura o adoptar a la razón.

El loco corre viendo al cielo,
el sabio mira el suelo.

El sabio, vive en su mundo,
preocupado por las cosas del mundo.
El loco, vive encerrado en su mundo,
preocupado por cómo salir del mundo.

¿Quién es más culpable?
¿Quién es más libre?
¿Quién siente más?
¿Hacia dónde se inclina mi balanza?
Perder la cordura. Adoptar la razón.

27 octubre, 2010

Me ladran

Nunca tuve tanto horror. Pasé una hora rodeado de extranjeras y hasta ahí uno diría, -eso no da horror-. Error.
Llegué y me senté en la primera computadora que vi, sin notar que a un lado había una mujer de una rubia cabellera. Ella era tan extraña y yo tan distraído. Comencé a teclear mis claves y contraseñas, de pronto otra cabellera güera se sienta pero de mi otro lado. Unos 10 tranquilos minutos después, estas dos mujeres se pillaron en Facebook y notaron que sus cabelleras rubias compartían la misma sala de computadoras y estaban sentadas a un hombre de distancia. Una se levantó de su lugar y le dirigió algunas palabras extrañas, la otra la saludó y platicaron un momento, como personas normales y decentes. Una vez que se les acabó la decencia, la mujer que se levantó, se sentó y comenzó mi calvario. De pronto me di cuenta que se estaban comunicando de un lado al otro, una hablaba y la otra contestaba. Para cuando tuve que dejar de hacer lo que hacía, ya era un cinismo brutal, estaban las dos volteadas hacia mí, platicando en... ¿Flamenco?, ¿Ucraniano?. -¡Diablos!- Pasaron 3 minutos y la situación no cambió, lo más simpático sucede ahora, me estaban hablando a mí, en su lenguaje. Yo sin pista alguna de lo que les sucedía me dispuse a ver el monitor de la que estaba sentada a mi derecha, y noté que quería imprimir, así que dije -¿Ah, quieres imprimir?- y como ella estaba tan ocupada hablándome en su lenguaje nunca pensó que tal vez, no tenía la más mínima idea de lo que decía, así que le dije -Aprietas imprimir y vas a la maquina a recogerlo- indignado de que no intentara si quiera pronunciar palabra en castellano. Antes de que se fueran (porque al final de cuentas pareció entenderme) le dije -Excuse me, I only speak english besides spanish. Do you speak english?- Ella contesta -¡Oh yes!- super contenta y yo le digo -So, you understand spanish?- y ella dice -More less- y yo les digo hablando lo más rápido que puedo -Lasodio. Nuncaensuvidamevuelvanahablareneseidiomamujerestanmaleducadascomoustedesnuncahubo- y ellas con la cara que tenía yo hacía unos minutos, me dijeron -What?- y yo les digo -I said "Have a nice day"- ellas sonríen, yo sonrío y todos los mexicanos que me oyeron se botaron de la risa. No las odio, pero la emoción del momento ameritaba que alguien les dijera algo que no entendieran.

14 octubre, 2010

El Sindrome Günter

-Este viernes, fiesta en tú casa.-
Te dicen algo que ni quieres, ni entiendes, ni crees, ni sabes, ni es y dices que si. A la mera hora nunca llegan a la fiesta y ya estaba todo puesto.
Metáfora.