30 marzo, 2011
Furtum
11 enero, 2011
Tempus Fugit
25 diciembre, 2010
Capút
01 diciembre, 2010
Et vidit Deus quòd esset bonum
21 noviembre, 2010
Clepsidra
17 noviembre, 2010
Gasolina
A eso de las 12:20PM salía de mi casa, me subo al coche, bajo las ventanas. Arranco, llego a la esquina volteo hacia la izquierda y veo que no vienen coches, así que acelero y de pronto, ya con el volante girado hacia la derecha, una sombra negra y redonda se cruza frente a mí y la impacto de lado. Veo por el espejo lateral izquierdo como una extraña motocicleta de tres llantas se ladea y sus ocupantes salen volando, uno vestido de negro y otro de blanco. Me detengo a escasos 20 metros y me bajo corriendo, veo que uno de los tripulantes, el de playera blanca, se levanta y el otro, de playera negra, está debajo de la moto con una pierna atorada. Ambos tenían un aspecto de motociclistas, el de negro con barba de chivo, el de blanco con tatuajes. El de negro más grande que el de blanco y el de blanco más chico que yo; lo primero que pensé fue que cuando se pararn me iban a reventar, pero ya estaba ahí. Pronto levanto la moto tomándola del manubrio, me ayuda un transeúnte, el de playera blanca, levanta al de camisa negra cargandolo y mientras todo eso pasa el tapón del tanque de gasolina se cae y empieza una cascada del derivado de petróleo. Mientras yo y el otro levantábamos la moto, el de camisa negra me dice -Soy discapacitado, mano- a lo que yo no contesto nada. El de playera blanca lo acomoda en el asiento y yo me quedo ahí parado, mojandome en gasolina y preguntando si -¿está bien?-. Él dice que sí, se levanta la manga, descubre un brazo lleno de tatuajes y en el codo un raspón típico de una caída de moto. -Tienes que fijarte para los dos lados antes de salir- y yo le digo que tiene que -usar el sentido de las calles-. Me dice que le dé -Un cincuentón para mi brazo o ya como va; un cien-. Yo saco mi cartera, veo que tengo un billete de 20 y uno de 200 así que le digo -Sólo tengo 30, si quieres te los doy- él me dice que si, que -De menos para una venda para su brazo-, se los paso, me volteo y me voy. Todo quedó en un raspón y 30 pesos. (A eso, en la ciudad de México, se le llama suerte). Me subo al coche, arranco y apesto a gasolina. Todo el día y lo digo con pesar, lamento mucho su herida, pero que apestoso recordatorio tendré.
29 octubre, 2010
Cuatro temas.
Tengo miedo de intentarlo.
Miedo a no poder cerrar los ojos
ó
terror por no querer abrirlos.
Quiero dormir cansado, sin darme cuenta,
sin saber que hago.
Y soñarte, con diferentes caras,
dándome cuenta que eres muchas mujeres en una.
II. Hasta que me venza el miedo o le gane al dolor.
a veces imposibles,
otras irrecordables.
Pega soñar mentiras,
vivir el duelo de lo que no es,
encontrar una pared donde hubo alegrías.
Todo nos estuvo esperando
tal y como lo dejamos
al cerrar los ojos.
III. Hasta que me caiga de hambre o el ayuno sea de diario.
que sean más fuertes mis oraciones,
que en ellas, siempre te pida más dones
para alabarte y servirte con mis acciones.
Concédeme la visión para escoger el bien
y la gracia de siempre serte fiel.
Concédeme la justicia que merezco,
que se haga tu voluntad
y eso será lo que más agradezco.
IV. Hasta perder la cordura o adoptar a la razón.
El loco corre viendo al cielo,
el sabio mira el suelo.
El sabio, vive en su mundo,
preocupado por las cosas del mundo.
El loco, vive encerrado en su mundo,
preocupado por cómo salir del mundo.
¿Quién es más culpable?
¿Quién es más libre?
¿Quién siente más?
¿Hacia dónde se inclina mi balanza?
Perder la cordura. Adoptar la razón.