30 mayo, 2012

Ego sum.

Cada día soy un poco de todos los ayer y comienzo a nacer como un mañana.
Soy lo que no soy hoy, pero soy todo lo que seré algún día.
Mi cabeza de joven pesa; porque "el mundo no me ha enseñado" nada aún.
Todavía no descubro la cuerda que me ata al suelo.
Nunca en mi vida ningún camino, que yo haya tomado me ha llevado a sentirme más libre.
Extraño a personas y sé nunca más nos cruzaremos, probablemente.

Existen preguntas constantes; 
haré lo que tenga que hacer.
Para revelarme.
Para vivir.
Para mí.
Para crecer.

Para ser.

Vivo en un lugar donde no hay tiempo para ser, donde no hay tiempo para decidir. Es ese mismo lugar vicioso donde todo es escoger, todo es rápido, todo es banal. Un lugar donde -descubro- que todo lo que me gusta en realidad es una distracción ociosa de otra distracción, de una cosa que era distracción y surge una cadena de infinita de distracciones donde lo que hago, sólo es un pretexto para hacerme sentir algo. Eso es lo que me puede -gustar- de las cosas, de las personas, de las situaciones, de mi vida. Comprendo que me apego a cosas y personas que me han hecho sentir, mi apego por ciertas cosas y personas no ha mutado con el tiempo, eso, muy dentro de mi crea una infinita tristeza porque no he podido dejar ir nada. En este lugar atesoro a todos, todo. Tengo un gran tesoro, sin embargo sé que muy pronto no lo podré llevar a todos lados. 

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