27 septiembre, 2012

El cielo

No voy a viajar por el mundo, el mundo viajará dentro de mi. Tendré buzos y exploradores en las cavernas más misteriosas de mi mente. Caminantes interiores, fotógrafos de mis mejores paisajes, taxonomístas mentales. 

No iré a lugares, ellos vendrán a mi y la gente a habitarlos. Turistas del mundo, navegantes de la psique y filósofos metafísicos serán huéspedes de mis pensamientos urbanos, de mis ciudades intelectuales, de mi geografía conceptual. Yo les crearé una casa con palabras, les daré alimentos y ellos podrán ser libres en mi.

No conoceré las maravillas del mundo, pues ellas estarán en mi, aunque en mis huéspedes. Las genialidades propias del ser humano, tecnología y ciencia de mi intelecto, matemática de mi razón, política de mi entendimiento.

Todo ésto cabe en mi blog, espacio dispuesto en pocos gigabytes, ignorado por millones y millones de otros seres humanos igual de dispuestos de ser habitados por aventureros literarios. Dispongo, como todos, de una mente que gusta de ser recorrida, criticada, de ser incomprendida, que genere dudas y ganas de identificarse con lo que los ojos reconocen escrito.

Éste pequeño recorrido que yo llamo Caleidoscope, es un universo. Es una especie de cielo que yo compongo poco a poco y cada día es más real gracias a que me introduces en tú mente, donde con un poco más de suerte, me volverás inmortal.

1 comentario:

  1. Me alegro de leerte, Jorge.

    Creo que lo expresas muy bien. Si uno lee con atención los blogs ajenos entra en contacto con una realidad riquísima, que hace años era inaccesible. Muchas veces me he visto por Madrid pensando en una idea o en un hecho que alguien contaba en su blog, y que yo no habría sabido de no ser por este medio. Y también lo contrario, claro: llevar un blog te obliga a bucear en tu cabeza, a concretar cosas que si no seguirían confusas.

    Bienvenido de nuevo.

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